Mi meta en la vida
es ser tan buena persona
como mi perro ya cree que soy.
La razón por la
cual los perros tienen tantos amigos, es porque
mueven sus colas
en lugar de sus lenguas.
Si recoges un perro
hambriento
de la calle y lo haces próspero,
no te morderá; esa es la principal
diferencia entre un perro y un hombre.
El
mejor psiquiatra en la tierra,
es un cachorro lamiéndote la cara.
No aceptes laadmiración de tu perro como conclusión
evidente de que eres
maravilloso.
COSAS Y CASOS
TENGA UNA MENTE
MILLONARIA
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Oración de
un niño
“Señor, esta noche te pido
algo especial,
quisiera ser como el.
tener un cuarto especial para mi,
reunir a los miembros de mi familia a mi alrededor,
ser tomado en serio cuando hablo,
y convertirme en el centro de atención
al que todos quieran escuchar,
Quisiera sentir el cuidado especial que el recibe.
tener la compañía de mi padre cuando llega a casa,
aunque esté cansado del trabajo,
que mi madre me busque cuando esté sola y aburrida,
que mis hermanos se peleen para estar conmigo.
que pueda divertir a todos,
aunque a veces no les diga nada.
Quisiera vivir la sensación de que lo dejan todo
para pasar unos momentos a mi lado.
¡Señor,
no te pido mucho,
sólo vivir lo que vive cualquier televisor!
Alejo Fernández Pérez
José come todo
comprado y Alfredo Casero.
Peugeot hecha humo y Renault Fuego.
Bush derriba ciudades y Enrique Iglesias.
John mira HBO y Michel Fox.
El pato Donald arregla teclados y Mickey Mouse.
Rodrigo desayuna con facturas y Pérez Compan.
Matías tiene el pelo lacio y Hernán Crespo.
Pedro cargó gas acá y Antonio Gasalla..
Richard hace piruetas y Bruce Willis.
Jennifer adora NewYork y Witney Houston.
Alejandro cuenta horas y Ramón Díaz.
Julio come fideos del plato y Oscar de la
Hoya.
El Cacho está muy gordo y el Chelo Delgado.
A Paul le encanta Tinelli y a Bob Marley.
Sebastián se cree autopista y Rolo Puente.
Javier tiene barba negra y Georgina
Barbarrosa.
José ve más o menos y Juan B. Justo.
González tiene ofri y García Lorca.
Sandra come polenta y Marilina Ross.
Victoria quiere a Pedro y Norma Aleandro.
Martín le pega a Vilas y Lucho Avilés.
Víctor prefiere lo enfermo y Verónica
Lozano.
Miguel es carnicero y Armando Manzanero.
Marcos prefiere River y Julio Boca.
Federico se cree pajarito y Alfredo Alcón.
Guille la ensucia y Roberto Lavagna.
A Manuel le da asco el brócoli y a Jorge Lanata.
Coco prefiere paz y Maximiliano Guerra.
Teresa llegó cuarta y Camilo Sesto.
La mujer muerde y El Hombre Araña.
El tigre caza Gonzáles y el Puma Rodríguez.
Joaquín construye casas y Diego Torres.
El Capitán Garfio come galletas y Peter Pan.
Ulises prefiere la timba y Enrique Carreras.
Alain Prost usa casco y Jorge Corona.
Mario es cura y José Sacristán.
Juan Pérez es ingenuo y Héctor Pérez Pícaro.
Ariel es de Córdoba y Alberto de Mendoza.
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APRENDIENDO.
A los 9 años aprendí que mi
profesora sólo me preguntaba cuando yo no sabía la respuesta.
A los 12, aprendí que, si tenía problemas en la escuela, los tenia
mas grandes en casa.
A los 13, aprendí que cuando mi cuarto quedaba del modo que yo
quería, mi madre me mandaba a ordenarlo.
A los 15, aprendí que no debía descargar mis frustraciones en mi
hermano menor,
porque mi padre tenía frustraciones mayores y la mano más pesada.
A los 20, aprendí que los grandes problemas siempre empiezan
pequeños.
A los 25, aprendí que nunca debía elogiar la comida de mi madre
cuando estaba comiendo algo preparado por mi mujer.
A los 27 aprendí que el título obtenido no era la meta soñada.
A los 28, aprendí que se puede hacer, en un instante, algo que te
puede doler la vida entera.
A los 30, aprendí que cuando mi mujer y yo teníamos una noche sin
chicos, pasábamos la mayor parte del tiempo hablando de ellos.
A los 34, aprendí que no se cometen muchos errores con la boca
cerrada.
A los 42, aprendí que si estás llevando una vida sin fracasos, no
estás corriendo los suficientes riesgos.
A los 67, aprendí que si esperas a jubilarte para disfrutar de la
vida, esperaste demasiado tiempo
EL LADRILLO
Un ejecutivo
paseaba a toda velocidad en su auto sin ningún tipo de precaución.
De repente, sintió un estruendoso golpe en la puerta, se detuvo y,
al bajarse, vio que un ladrillo le había estropeado la pintura de
la puerta de su lujoso auto.
Se subió nuevamente, pero esta vez lleno de enojo, dio un brusco
giro de 180 grados, y regresó a toda velocidad al lugar donde vio
salir el ladrillo.
Salió del auto de un salto, y agarro por los brazos a un
chiquillo, y empujándolo hacia el auto estacionado le gritó a toda
voz:
- ¿Qué rayos fue eso?, ¿Quién eres tu?, ¿Qué crees que haces
con mi auto?".Enfurecido, casi echando humo, continúo gritándole
al chiquillo:
Por favor, señor, por favor. ¡Lo siento mucho! No sé qué hacer",
suplico el niño.
"Le lance el ladrillo porque nadie se detenía...
Es mi hermano, le dijo. "Se descarriló su silla de ruedas y se
cayó al suelo... Y no puedo levantarlo". Sollozando, el chiquillo
le preguntó al ejecutivo:
"Puede usted, por favor, ayudarme a sentarlo en su silla? Está
golpeado, y pesa mucho para mi ... Soy muy pequeño."
Visiblemente impactado por las palabras del chiquillo, el
ejecutivo tragó el nudo que se le formó en su garganta.
Indescriptiblemente emocionado por lo que acababa de pasarle,
levantó al joven del suelo, lo sentó nuevamente en su silla, y
sacó su pañuelo de seda para limpiar un poco las cortaduras y el
sucio de sobre las heridas del hermano de aquel chiquillo tan
especial.
Luego de verificar que se encontraba bien, miró al
niño, y
este le dio las gracias con una sonrisa que no tiene posibilidad
de describir nadie...- DIOS lo bendiga, señor... y ¡muchas
gracias!, le dijo.
El hombre vio como se alejaba empujando
trabajosamente la pesada silla de ruedas de su hermano,
El ejecutivo aún no ha reparado la puerta del auto, manteniendo la
hendidura que le hizo el ladrillazo, para recordarle el no ir por
la vida tan distraído y tan deprisa, que alguien tenga que lanzarle
un ladrillo para que preste atención.
DIOS normalmente nos susurra en el alma y en el corazón, pero hay
veces que tiene que lanzarnos una piedra a ver si le prestamos
atención.